El rechazo no es un evento que ocurre una sola vez...
Es un sentimiento de indignidad repetido con frecuencia en el patio de recreos de juego cuando un niño dice: "Nadie quiere jugar conmigo" y también durante la adolescencia "¿Porque nadie me invita a salir?" En el matrimonio también lega a pasar cuando suponemos que nuestro cónyuge no nos acepta como sentimos que debemos ser aceptados...
